sábado, 10 de marzo de 2012
PERJUROS Y POETAS
ATLANTES
Un coche que nada
miércoles, 13 de febrero de 2008
SOY CUANDO ESTÁS.
oscuras auroras,entre tus
labios.
Motor de cometas ,desbordado
que combas el cosmos
entre tus piernas tibias.
Sólo soy, mirada
cuando cruzas tus ojos con el vacío
que desgarra mi rostro.
Soy carne, erizada
entre tu sombra, como un molino
de vidrio flagelado y polícromo.
Soy cuerpo, cuando
entreveo tus senos de luna
en estos locos tiempos de ácido.
Eterno soy en tus instantes
cuando me ves
entre la niebla de palabras que me arrojan.
Soy sonido, leve y chirriante, cuando
frunces mi camisa de cieno
entre besos inmensos e insaciables.
Sólo soy,
aquí
cuando
has pasado, en espera
para diluirme de pasmo
en el frenético compás
de la la nada.
Nada soy y cuando me haya ido,
sólo seré un flash de fonemas
entre el suave viento
y tus pendientes de estrellas.
NANA DE LA LUNA DE DICIEMBRE
A ANALIZ Y CHICA...
I
Cuenta la leyenda, de la gata
y la luna...
...Que La Mancha preñada de vientos,
en diciembre
empezó a sentir nostalgía,
por la aurora de septiembre;
de sus lagunas
amargas lágrimas brotaron
que a una pequeña gata
amamantaron.
Minino enjuto, rostro pirata
eterno ronroneo
por serenata,
Chica hermosa y dulce
ojos de plata.
¿Dónde está tu madre,
gata mimosa?
¡Que lames en sueños,
las nebulosas!
En la noche sin cielo
bruñen millones de estrellas
de puro anhelo.
Sale de su alma
un maullido helado
que antes de comenzar
ya ha acabado.
¡Soy hija del aire
hermana del mañana,
amo sentir el sol
desde tu ventana!
Contigo estaré
siempre que me sientas,
un obillo de cielo
donde te calientas.
Cogiendo aquella gata
toca su ombligo,
a los dos los cubre
con su calido abrigo.
Aun no tiene manos,
pero abraza el vientre,
entre nebulosas aladas,
mira al occidente.
Se tejen con millones de rosas,
sus células de sonriente.
Parecía no haber nada,
donde ha estado siempre.
La gata susurra
una nana celeste:
a la triste madre
para que se acueste.
A ese bebe de los cometas
yo cuidare en el frío invierno
le contaré historias
sobre un un mundo eterno.
Cuando llore agitado
en su tibia cuna,
sosegaré sus ojos,
verdes aceituna.
Sus cabellos cobrizos,
salpicarán tus besos,
de un festín de rizos
todos traviesos.
II
Las constelaciones duermen en la alcoba,
todas tienen pavor a la celosa luna,
que se inclina siniestra.
Las va a contar: una por una
blandea su hoz funesta
no falta ninguna.
En la Nochebuena brilla escarlata,
sus negros dientes rechinan
espectros y demonios, malévola cabalgata
malos sucesos se avecinan.
Oirás cimbrar la pradera al gélido viento
una pequeña ánima, añora amores como alimento.
La escarcha se siente sola, la oscuridad sin aliento.
un diminuto corazón, caricias deglute sediento.
La lunática navaja está afilando
su filo letal entre las melladas cumbres,
la gata al pequeño
conduce a un dulce sueño.
La Oscura baila mirando
los aromas sonoros; del cosmos de hombres.
¿Qué quiere Selene?
¿Qué quiere maldita?
Sí todo lo tiene.
Quiere un pequeño de cabellos rojos.
Quiere un cuerpecillo suave y calentito.
Quiere un sol de noche , que adorne sus ojos.
Quiere un ser hermoso, de rostro bonito.
Las constelaciones huyen de la alcoba,
todas tienen miedo a la celosa luna,
que se inclina siniestra
sobre una cuna.
Cuando la malvada, hacia la cesta
sus brazos estira,
ve una pequeña gata que fija la mira.
¡Uñas de diamante, ganchos de cuarzo!
En tus brazos de muerte
un grillete de sangre engarzo.
No será por suerte
ver como el felino es el más fuerte.
En la noche de invierno
a la gélida luna,
se le aparece el infierno.
De la hermosa gata,
mana un río de amores,
de color escarlata.
La Mancha está triste,
ya no quiere lluvias
desde que te fuiste.
La gata susurra
un poema celeste:
a la pobre madre
para que se acueste.
Contigo estaré
siempre que me sientas,
un obillo de caricias
donde te calientas.
Sobre un cerro dorado
De olivos divinos
mirando a oriente
bajo los albos molinos,
aguardaré jugando
nuestros destinos.

